viernes, 4 de enero de 2013

NEOCLASICISMO



El Neoclasicismo significó una vuelta a los contenidos grecorromanos, otro regreso más a las formas clásicas por excelencia: se busca nuevamente el equilibrio y la armonía entre los diferentes elementos.
Europeos y norteamericanos- recién independizados- vuelven sus ojos hacia la usanza grecorromana y tratan de llevar a su vida formas, actitudes y hasta modos de vida propios de aquellas épocas clásicas. El período de apogeo del Neoclasicismo coincide con la segunda mitad del siglo XVIII y el primer cuarto del siglo XIX.






El Neoclasicismo en sí es un estilo muerto. Tornó lo clásico de Grecia y Roma y dio cabida a las demás manifestaciones culturales o artísticas. Su imitación de los griegos y romanos se quedó fría, desposeída de contenido sincero, apegada al rigor científico, y desposeída de un espíritu que valorara todo aquel mundo de formas.
La principal característica del Neoclasicismo es la belleza fría y sin alma o espiritu. Abundan las formas cargadas de doctrina y estética, aunque frías y muertas. El Neoclasicismo no emprendió el mismo perfeccionamiento renacentista: a las formas paganas impuso su propio espíritu vivificador.








La arquitectura Neoclásica se limita a imitar los modelos griegos. Copia fachadas con frontones griegos, emplea el dórico y el jónico e incluso prefiere el marmol blanco. Esta imitación se prolongará durante cien años poblando las ciudades con esta rígida imagen. De los romanos toma las espaciosas cúpulas y las bóvedas.
Nacido en Italia, este nuevo estilo Clasicista se arraigó aún mejor en Francia, debido a que Francia sucede a Italia como centro artístico de los movimientos plásticos del siglo XVIII.
Por otro lado, la escultura logró imitaciones perfectas de la griega y romana, pero también faltas de espiritu. A pesar de ello algunos escultores lograron infundir cierta gracia sentimental a las figuras y cierta forma mórbida más propia del período helenístico que los acercaba algo al realismo.
Se practicó el retrato: se hicieron retratos al desnudo a la manera grecorromana, caracterizándose éstos por los torsos planos y los ojos carentes de pupilas, con el fin de parecerse más a los griegos. La frialdad expresiva se hace patente en la cara de los personajes, y los músculos se acentúan de una manera arcaica.


En la pintura resalta el caracter escultórico: se juega con volúmenes y estructuras, y se imprime cierto aire de heroísmo dentro de las formas frías.Se impone la línea sobre el color, por lo que acrecienta sus cualidades plásticas pero decrecen las pictóricas. Se imponen los temas de caracter clásico, histórico y mitológico, empleándose también temas con influencia de la Edad Media. En los temas históricos predominan elementos romanos, griegos y egipcios. Los gestos son heróicos, con predominio de un ambiente patético. Las composiciones son simples, con un escenario de poca profundidad y agrupación de figuras paralelas al fondo.


La Ilustración y el Neoclasicismo


La Ilustración constituye un movimiento cultural y científico que significó una auténtica revolución en la trayectoria intelectual de Europa.
Supone el desarrollo de un espíritu crítico basado en la experiencia y observación de los fenómenos naturales, religiosos, etc.
En España este movimiento posee un caracter profundamente autóctono, los ilustrados españoles hundieron sus raices intelectuales en el pensamiento del Siglo de Oro. Estos pensadores intentaron conciliar la critica y la razon con los valores de la religion cristiana, tratando de adaptar los nuevos planteamientos culturales a sus conviciones religiosas.
Podemos destacar la figura de Gaspar de Molina y Saldivar. Nacio en Cádiz en 1741 poseyo una amplisima cultura siendo arquitecto, escultor, pintor y escritor.
Basicamente, la Ilustracion española es un sistema de ideas, apoyado por un reducido grupo de personas que intentaran realizar una serie de reformas.





El término Neoclasicismo surgió en el siglo XVIII para denominar de forma peyorativa al movimiento estético que venía a reflejar en las artes, los principios intelectuales de la Ilustración que desde mediados del siglo XVIII, se venía produciendo en la filosofía y que consecuentemente se había transmitido a todos los ámbitos de la cultura. Sin embargo después de la caída de Napoleón los artistas no tardaron en cambiar sus ideas hacia el Romanticismo y el Neoclasicismo fue dejado.

Con el deseo de recuperar las huellas del pasado se pusieron en marcha expediciones para conocer las obras antiguas en sus lugares de origen. La que en 1749 emprendió desde Francia el arquitecto Jacques-Germain Soufflot, dio lugar a la publicación en 1754 de las Observations sur les antiquités de la ville d'Herculaneum, una referencia imprescindible para la formación de los artistas neoclásicos franceses. En Inglaterra la Society of Dilettanti (Sociedad de Amateurs) subvencionó campañas arqueológicas para conocer las ruinas griegas y romanas. De estas expediciones nacieron libros como las Antigüedades de Herculano (1757-1792) financiada por el Rey de Nápoles (luego Carlos III de España), que sirvieron de fuente de inspiración para los artistas de esta época.

También hay que valorar el papel que desempeñó Roma como lugar de cita para viajeros y artistas de toda Europa e incluso de América. En la ciudad se visitaban las ruinas, se intercambiaban ideas y cada uno iba adquiriendo un bagaje cultural que llevaría de vuelta a su tierra de origen. Allí surgió en 1690 la llamada Academia de la Arcadia o Arcades de Roma, que con sus numerosas sucursales o coloniae por toda Italia y su apuesta por el equilibrio de los modelos clásicos y la claridad y la sencillez impulsó la estética neoclásica.

La villa romana se convirtió en un centro de peregrinaje donde viajeros, críticos, artistas y eruditos acudían con la intención de ilustrarse en su arquitectura clásica. Entre ellos estaba el prusiano Joachim Winckelmann (1717-1768), un entusiasta admirador de la cultura griega y un detractor del rococó francés; su obra Historia del Arte en la Antigüedad (1764) es una sistematización de los conocimientos artísticos desde la antigüedad a los romanos.

En Roma también trabajaba Giovanni Battista Piranesi (1720-1778); en sus grabados, como Antichitá romana (1756) o Las cárceles inventadas (1745-1760), y transmite una visión diferente de las ruinas con imágenes en las que las proporciones desusadas y los contrastes de luces y sombras buscan impresionar al espectador.

El trabajo está cargado de simbolismo: la figura en el centro representa la verdad rodeada por una luz brillante (el símbolo central de la iluminación). Dos otras figuras a la derecha, la razón y la filosofía, están rasgando el velo que cubre verdad.

La Ilustración representaba el deseo de los filósofos de la época de Razón (filosofía) racionalizar todos los aspectos de la vida y del saber humanos. Vino a sustituir el papel de la religión (como organizadora de la existencia del hombre) por una ética laica que ordenará desde entonces las relaciones humanas y llevará a un concepto deísta de la verdad.

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